Te amé

Amé a tu fantasma
en la rama de mi ventana,
flores de mi desgracia
repetirte en cada muerte.

Movida que me siente
despacito en mis entrañas,
allá donde el reloj
ha dejado de tirarse pedos.

Te quise por siempre
y sacudiste mis cimientos,
parecías orgullosa de tus callos
nunca me gusto tu plato.

Melodía engendrada
del gusano de la manzana,
esa misma que me dabas
para rematar tu faena.

Me dabas mucha caña
sin saborear en la canela,
lo tuyo conmigo era un candado
en un tablero de ajedrez.

No es una broma

En tu cielo de estrellas
un pensamiento mayoritario
aquel que independice tu mente
buscándote la vida y la muerte.

Sin mezclar el amor y el dolor
en la caricia de tu respiración
tu mundo no bromea sin faltas
te dedicas en cuerpo y alma.

Nada pasa sin que lo sepas
que quieras ver en tu bola de cristal
socorro de tus pasados y futuros
donde te quieres por siempre enamorar…

Purgatorio

Acerque mi arma a la cabeza y pegue el cañón contra mi hueso frontal, por unos segundos tuve la duda de apretar o no el gatillo y no encontraba motivo alguno para no hacerlo, para quedarme un poco más en un mundo decadente y consumista. Borre de mis pensamientos la duda y dispare.

Abro los ojos y me encuentro en una sala, un cubo perfecto sentado en el centro del mismo, suspendido en el aire, consciente. Como me siento en un estado de gravedad no tuve intención de moverme de la silla, quizás porque el no saber de que se compone la sala paradójicamente después de pegarme un tiro tenga miedo de la composición de las paredes y de caerme a un vacío que quizás solo este en mi imaginación.

No se si fueron horas las que transcurrieron hasta que la primera de las voces abordaron el cubo, voz que mencionando mi nombre me preguntaba una y otra vez – ¿por qué? ¿por qué? – luego más voces se sumaron con diferentes preguntas que se iban solapando unas a otras y hacían un chascarrillo molesto, tortuoso, como un bucle interminable y tome una decisión. Tirarme de la silla.

Al saltar mi caída fue tan corta como ineficaz pues volvía a estar sentado como si no hubiese saltado y hasta le cogí el gusto pues lo intente de todas las maneras y me di cuenta de que cada vez que lo intentaba las voces se callaban por un instante, que raro, tenía hambre.

Ya se estoy en el purgatorio y si no contesto cada una de esas preguntas no me dejaran salir de esta celda y me puse a ello, una a una fui soltando lo primero que se me ocurría a cada una de las cuestiones expuestas y me dormí. No puedo asegurar el tiempo, algo que empezaba a ser irreal en ese “mundo” pero un pitido suave pero constante a ritmo me despertó, una maquina controlando mis funciones vitales, un dolor de cabeza tremendo, insoportable como el zumbido de miles de abejas en el interior, al fondo de la habitación pude ver la placa de mi cabeza y una bala alojada en la mitad de la misma, ¿en serio?.

Entro un enfermero a la habitación y me cubrió con una sabana, intente protestar con todas mis fuerzas para hacerle entender que estaba consciente, que observaba todo a mi alrededor y podía oírles. El enfermero apresurando el paso comento a un doctor que se sumo a la marcha – esta listo podemos sacarle los órganos, es un buen donante –

Entre en pánico, ¿donde está eso que dicen que ves una luz o que te ves fuera de tu cuerpo?, intente comunicarme moviendo el cuerpo, los ojos, intentando hablar pero todo resultaba imposible. Todo se quedo oscuro y perdí la consciencia.

Otra vez estoy sentado en medio del cubo suspendido y han vuelto las voces, las preguntas, voy a pasar de ellas quizás así me dejen por imposible y me manden de vuelta, en el mejor de los casos.

Una chica moderna

Tenias las manos manchadas de sangre, te habías estado regocijando con la motosierra cortando todas las cabezas de ganado que ibas encontrándote por el campo, esa misma sangre que ya empezaba a cubrir gran parte de tu cuerpo y te relamías. Tenías los ojos desorbitados y cantabas en alto “Como no te voy a querer…. como no te voy a querer….. motosierra de mi amor” ejerciendo presión sobre el acelerador y revolucionando la misma con una sonrisa sádica, gozosa, de perra hambrienta, de hija de puta.

Se te termino el campo y orillaste la primera acera de piedra de entrada al pueblo, aún sumida en tu orgía y frenesí sangriento todo ser vivo bípedo, cuadrúpedo o con materiales añadidos, sillas de ruedas, bastones, muletas, bicicletas… iban cayendo a la velocidad de la luz con tus estocadas mortales de la cadena asesina mientras de vez en cuando se te oía decir: 24, 25, 26, 27…

Llegaste a la puerta de un Hospital, los rumores se habían extendido, ibas clavando tacones. Se atrincheraron cerrándolo todo pero tenías más arte que actriz metida en su papel y dejaste resbalar un cubo de basura con sumo cuidado cuesta abajo rompiendo los cristales de la entrada, te agachaste entrando desafiante, te llevaste el dedo indice a la boca, lo relamiste y proclamaste en alto:

¡Vamos! ¿quién es el siguiente?.

Quién…. huele el final…

¿Quién me llorara si me muero hoy?

¿Sólo los muertos?.

Que eterno dolor encerrado en los barrotes

de las venas que me buscan en mi interior.

¿Quién me recordara?

¿Quién mencionara mi nombre?.

Que puedo decir de la soledad

que no me lo traiga el viento del Norte.

¿Quién me explicara la paz que siento?

¿Quién me llevara de la mano a mi último sendero?.

Lagrimas que me lo dicen todo y no quieren nada

insensible percepción jugando a ser corazón, lento.

¿Quién echara flores en mi tumba?

¿Quién dirá unas últimas palabras por mi?.

Y la sensación de todo lo bueno y lo malo

es que aunque nadie me eche de menos al menos…

… tu soledad

siempre me acompañaras en todos mis momentos.