Tu edad

Batientes y rompientes

 

en tus ventrículos y aurículas

 

donde no se imaginan cosas

 

solo fluye la sangre.

 

Ordenes y desordenes

 

de tus manos a tu mente

 

allá donde dices una cosa

 

pero piensas diferente.

 

Misiones y abandonos

 

promesas de amores eternos

 

pupilas dilatadas

 

echando siempre el freno.

 

Risas y las lágrimas

 

timidez y desventuras

 

no por crecer y ser adulta

 

te viene con los años el sentido.

Reposos

Evolucionas
como carta demoníaca
formando
paradigmas de la mente.

Interesante
manera de ofender
mis latidos
tu manera de acompañarme.

En este mundo
donde eres calabaza
parálisis
cuando te cojo de la mano.

En una lucha
de tu cordón umbilical
con mi esencia
     la misma que siempre te altera. . .

Cascabeles de la meseta

Yo tenía tu corazón
tus tetas en mi mente
las gambas a la plancha.

No quería ser pincel
en el cuadro de tu mente
allí donde era tu primavera.

Me bajabas los pantalones
dentadura sin cremallera
labios sensuales artillería antiaérea.

Y te quiero con o sin
los lagartos sacando el calor
de sus sonrojos por tu cuerpo.

Sin esperanzas veo tu edén
allá donde te pierdes en patxaran
y sueñas cortando las pelotas.

Yo tenía tu corazón
tu culazo en mi mente
desoyendo un buen chuletón.  

Novia oscura

Quiero contarte todo el dolor que me dejaste dentro. Pero no quiero caer en la tentación de ser uno mas de esa larga lista de victimas que tienes colgadas en tus paredes como diplomas. Esos que alguna vez te amaron y que usaste para tu capricho y tu deseo como tampones desechables, como algo que para tu propio beneficio diste rienda suelta a ellos para comértelos enteros, para escupir sus huesos a una sima profunda, inerte.

Quiero que sepas que a pesar de tener una mente fría y que tus manos nunca fueron cálidas me gustaste, sentí que podía sembrar rosas negras en tu interior y caramelizarlas para darles un toque dulce aunque siempre has sido como una bilis fangosa, que siempre se ha preocupado de su “yo misma” y no de lo que podrían sentir por ti quienes te rodeaban. Pero te perdono, a pesar de ese dolor, de ese robar a manos llenas tus promesas incumplidas, de hacer que tu palabra no valiese nada, menos que nada, una mierda pinchada en un palo.

Y he aquí que tras revisar las muescas de tu cabecero vi que faltaba la mía, que no la habías incorporado a tus demás conquistas y eso me ha echo sentir mas dolor y de una manera mas profunda porque no se si la marca no dejada significa que me has llegado a querer o porque fui tan insignificante para tus ovarios como para gastar una de tus garras en resaltarme en tu cama. Y no soy de odiar, pero no te puedo ver, por respeto a todo lo que sentí por ti.