Aullido

Noche de espantapájaros

latidos fundidos,

corazón acelerado

sentirse morir.

Sin cubierta

la piel de mi cuerpo,

ya no puedo

nisiquiera pensar.

Sudores

y ganas de partir,

todo se rompe

muy al fondo de mi.

Ya no aguanto

ni describo el dolor,

son mis pesadillas

todos los días.

… Luego te vuelves loco y aúllas a la luna.

Novia oscura

Quiero contarte todo el dolor que me dejaste dentro. Pero no quiero caer en la tentación de ser uno mas de esa larga lista de victimas que tienes colgadas en tus paredes como diplomas. Esos que alguna vez te amaron y que usaste para tu capricho y tu deseo como tampones desechables, como algo que para tu propio beneficio diste rienda suelta a ellos para comértelos enteros, para escupir sus huesos a una sima profunda, inerte.

Quiero que sepas que a pesar de tener una mente fría y que tus manos nunca fueron cálidas me gustaste, sentí que podía sembrar rosas negras en tu interior y caramelizarlas para darles un toque dulce aunque siempre has sido como una bilis fangosa, que siempre se ha preocupado de su “yo misma” y no de lo que podrían sentir por ti quienes te rodeaban. Pero te perdono, a pesar de ese dolor, de ese robar a manos llenas tus promesas incumplidas, de hacer que tu palabra no valiese nada, menos que nada, una mierda pinchada en un palo.

Y he aquí que tras revisar las muescas de tu cabecero vi que faltaba la mía, que no la habías incorporado a tus demás conquistas y eso me ha echo sentir mas dolor y de una manera mas profunda porque no se si la marca no dejada significa que me has llegado a querer o porque fui tan insignificante para tus ovarios como para gastar una de tus garras en resaltarme en tu cama. Y no soy de odiar, pero no te puedo ver, por respeto a todo lo que sentí por ti.