Tirando del carro

Cuelgas la pinza
en el tendal de tu mente
secando las palabras
que no lleva el viento.

Te abres de piernas
esperando el momento
la humedad que te llena
que hace respirar tu piel.

Criticas lo que no ves
porque te llena de esencias
picantes o dulces
como el sabor de tus labios.

Esperas entre brotes
la ternura que te rescate
te pones las medias rotas
  para abrir tu corazón. . .

Momentos de cartón piedra

Morirme
en cada esquina de tu vida
cada baldosa que piso
eres tu.

El final de un largo camino
que empezó cuando quisiste
y que deambulo por las estrellas
aquellas en las que mandas.

Ya no busco amaneceres
hay días que no creo verlos ya
pero lo podrido de todo esto
es que no me puedes buscar.

Saco sonrisas entre las lagrimas
de aquellos momentos fijados
entre pensamientos olvidados y
    cuando te cuelas en mi corazón. . .

Las presiones nunca son buenas

La autopsia de nuestro amor

esta falta de un órgano

ese corazón que palpitaba

y ahora yace muerto.

Y no porque amarse

fuese un problema de película

porque amar no es ahogar

sino dejar respirar a la pareja.

No se puede monitorizar

lo que se siente las 24 horas

sin que salgan llagas

sin que te explote la cabeza.

La confianza y la paciencia

signos de la verdad absoluta

son los cimientos ineludibles

cuando comienzas un puzzle.

Y si no se quiere ser toxico

y llevar el amor entre las barcas

que las mareas suban o bajen

solo depende de lo que verdad deseas…

La culpa es de Caronte

Por ti di la vida entera

y no me arrepiento de morirme

sabes que te amo hasta los huesos

y que sin ti ya no tengo nada.

Quisiera poder abrazarte

sin que las espinas de mi corazón

me corten las venas de amargura

me recuerden los besos del ayer.

Y aunque me prometí regalarte

todos mis últimos suspiros

bien sabes que me quede sin ellos

el día que Caronte vino a por ti.

Ahora perdido en la sangre

aquella mucho más oscura que mi vida

veo hacia atrás y me doy cuenta

de que no desperté de mi agonía.