Milojokuk

No quería enfrentarse a su locura

que le comía todo por dentro,

en un pasto de gusanos de seda

envolviendo su memoria y sus protestas.

Era ridículo su cruce de piernas

sus manos sobre la cabeza abierta,

le temblaban los labios con misterio

se mordía los dedos de los nervios.

Defecando papeles con incertidumbres

como en una novela sin final,

su mirada se quedaba turbia y opaca

cuando no sabia a donde tenia que llegar.

Se le fueron muriendo las vidas

aquellas por las que pago en la taquilla,

él ya sabía que lo había perdido todo

que ya no era más que un trozo de carne.

En el banco

En el banco

con mi sombra pegada a mí

solitario y moribundo

esperando tus palabras,

terco y burro

cabezota y dolido

enamorado de por vida

de un sueño imposible,

echándote de menos

con las manos heladas

mí corazón así se siente

cuando ya no te tiene,

idiota y estúpido

mil razones para retratarme

distinto y malherido

queriendo comprenderte.

Todo es posible

Te consagras al amor

en plena guerra

no te importan las heridas

ni las balas perdidas.

Todas son pétalos de rosas

sin las espinas hirientes

ya careces del dolor

que te regala enamorarte.

Sientes que estás

por encima de la muerte

y juegas a sonreír

entre las trincheras.

Eres afortunado y lo sabes

allí donde no queda vida

ni nadie tiende a los sentimientos

tú perduras.