Y otro día más en la oficina del pensamiento.

Un día maravilloso

entre las trincheras y la colada

alucinando como va la calle

como se sacude la cama.

Los coches despiertan malos humos

se pitan entre ellos

los primeros en amanecer corren

por su cuenta y riesgo.

Tengo el cuerpo tembloroso

el frío ha calado en la ciudad

esperando las cucarachas obreras

que estabilicen mi temperatura.

Se presenta una jornada más

donde se mueven muchas cifras

donde se acortan esas libertades

que cuestan en el baño liberar.

Reina la lía

Reina se escabulle

entre el monte y la carretera,

lanzada a conquistar el mundo

a ser sobresaliente.

Busca aventuras y no lo niega

en su condición más lógica es una guerrera,

que aprendió a moldearse

a sobrevivir a las mareas.

Ahora ella corta y reparte a su suerte

no es que sea una persona mala,

es que su adaptación más extrema

es ser una devora metas.

Y no ha perdido su belleza

ahora está mejor que nunca y lo sabe,

como un buen cocido y un buen vino

reposado está más exquisito.

Te echo tanto de menos

Te echo tanto de menos

que no puedo ni llorar,

ya no alimento mi alma

perdida en los senderos está.

Te quiero tanto no lo voy a negar

que cuando te fuiste mi corazón,

se hizo mil pedazos y explotó

y ya no es el mismo.

Ojalá un día llamases a la puerta

te sentases en tu lado del sofá,

yo me acercara y te besara

hasta que no pudiese más.

Te echo tanto de menos

que si lo supieses en tu interior,

si en el albergas algo de amor

no me dirías “no”.