Cuando el amor se muere

Cuando el amor se muere, muchos piensan que es el final y que no queda nada tras ese dolor que nos agoniza el alma. A veces ese amor no muere cuando se ama de verdad y se considera a ese ser su alma gemela pero aun siendo así a veces el amor dentro de su compatibilidad necesita descansar del atosigamiento y de la presión de un férreo marcaje, no confundamos eso con el libertinaje sino con la creación de nuevas metas y de un futuro compatible con los dos sin ahogarse mutuamente. El amor es el progreso de dos partes que quieren que perdure su unión por mucho tiempo sin la notoriedad que significa el que todo el mundo se tenga que dar por enterado de dichos logros y sentimientos. Que nos puede quedar en un caso de amor verdadero no bien empleado y negado a la pena, pues nos queda la indiferencia si se quema o si se atosiga a una de las partes con millones de cartas o llamadas amenazantes del que será su vida si uno de los dos no está, no hay cosa peor que obligar al amor a no ser amor y viceversa, por eso la paciencia y el tiempo es un gran medidor de la verdad humana y de lo que se quiere realmente con sinceridad.

DESEÁNDOTE

Tu sonrisa te delata cuando te cruzas con mi mirada, cuando otorgas en el silencio de tus palabras el deseo más ferviente de tu corazón, de tus pechos desnudos, del calor de tus muslos contra mi cuerpo. Entre tu abrazo cálido, de labios húmedos, de palpitar fuerte, de orgasmo en orgasmo de la mente dispuesta en tu sexo, en la caricia de tu melocotón más sabroso, más dulce. Provocando sensaciones que tu sonrisa me enseña, me registra a fondo para que entienda que me posees, que te poseo, que hacemos el amor entre cristalinas marismas del conocimiento, del placer más salvaje como gotas de agua sobre tu pelo, tan húmedo, húmedo como todo lo tuyo, como excitado lo mío, juntos, demasiado e inseparables, hasta agotar nuestras energías entre gemidos.

Ayer salí de noche

Se hacía de noche y no podía dormir, el día había sido tan caluroso que el bochorno lo impregnaba todo, mi cuerpo estaba caliente y salí a pasear, a reencontrarme con los murciélagos que le hacen la competencia a mis ojos pues de carácter nocturno más que diurno son, y lo son porque de noche todo tiene su magia, una pasión distinta, otro color, los grises y los azules se funden para relajarnos y hacernos meditar, en cuanto emprendí el atajo que me llevaba al monte más cercano a mi casa, los ruidos de los hijos de la noche no me daban miedo, al contrario me desafiaba el poder tenerlos cerca, refrescarme de su presencia, volver a tener aquellos recuerdos de mi niñez en la aldea de mis abuelos cuando los lobos bajaban a investigar porque las ovejas tenían lana y su carne era tan apetitosa. Cuando salgo de casa de noche mi percepción de las cosas es distinta, soy otro, vuelvo a nacer.

Demasiado rápido para mí

Nadie es de piedra a la hora de recordar sus sentimientos ante su pasado, y aunque a veces nos queramos hacer los duros con expresiones que raramente utilizamos, aunque se hagan a la defensiva, todos somos más bien como el agua, transparentes.
A lo largo de la vida vemos historias de amor que nos conmueven o nos recuerdan las nuestras mismas, historias tan hermosas que nos hacen perder lagrimas de felicidad o de pena, algunas que se asemejan tanto a situaciones que hemos vivido que rozan nuestro corazón como una espina abriendo nuestros recuerdos más ocultos y que pensábamos teníamos tan guardados en el interior que hasta temíamos despertar.
Por eso pienso en la más absoluta soledad tantas cosas inconfesables para mi alma que solo de pensarlo me pondría horas enteras a escribir.
A veces dicen que no es bueno escribir tal como te lo relata la cabeza y poner lo que ella te diga pero pienso que es lo mejor para desahogarse y si escribiésemos toda nuestras vida a veces paso por paso nos encontraríamos con algo más que una vida, sería una realidad.
Quiero pensar que alguien leerá esto algún día y que pensara que una persona como yo suspendida en el romanticismo de la vieja escuela, será un eslabón perdido, por escribir, por hacer poemas y por pensar en mis recuerdos. Mientras tanto yo seguiré escribiendo, lentamente como el pasar del tiempo, aunque demasiado rápido para mí.