… Y así me lo dijo.

Un cambio de energía

entre las rocas y las olas

choque directo en las conchas

en las lapas de mi vida.

Allí donde hice el amor

entre lo salado y lo apetecible

a galope del viento

a tu pelo en mi piel.

Donde las gaviotas vigilantes

sentían cierto orgullo

de la bandera por delante

y la marejada del fin de semana.

Donde se otorga libertades

rompiendo el océano en la proa

nobles piratas amándose

más allá de las redes.

Esternocleidomastoideo

Como estos días no estoy muy bien, bueno a parte de una locura sana, lo de encontrarme bien es un decir. Porque cuando estaba sano era un mochilero adicto a la aventura y ahora que estoy enfermo mi mente no trabaja ni camina, aceptando también lo sentimental, la soledad no es buena y que mi mejor amigo, mi gato se ha constipado por culpa de un gato callejero llamado Lucero que lleva con el moco colgando tres meses y es más fuerte que yo, y mi Ness está en mi cama convaleciente con una manta de vaquitas y mucha compañía, la mía ya que moverme no es que pueda moverme mucho, pero algo aún resoplo ¡por ahí va!.

Así que y sin que sirva de precedente os voy a proponer un reto que sé que ninguna hará pero que de igual manera aprovechando estas fechas se puede hacer, es el siguiente:

Primero: abrir la boca.

Segundo: coger dos polvorones e introducirlos en ella.

Tercero: con la boca llena decir diez veces seguidas la palabra mágica “esternocleidomastoideo”.

Si lo grabáis y se lo mandáis a vuestros familiares será la coña marinera y sino al menos dos cosas, os partís la caja de la risa o tener a alguien cerca para que os haga la maniobra de Heimlich rápidamente.

Bueno uno que se mete otra vez en la caja de pino que ya está saliendo el sol, menos mal que tanta lluvia ya me tenía los oídos llenos de hongos.

Un abrazo.

El fin.

Cargo el sol

en mi piel fría

en ese largo viaje

de la vida que aceleramos.

Los años 

son como un río congelado

se funde poco a poco

hasta que se disuelve.

Luego todo es borroso

como una criatura que nos secuestra

no sabemos donde nos lleva

ni cuando vamos a volver.