Un día de mi vida.

Las cosas de mi vida son como una película sobre el fin de los días. Llena de buenos y malos momentos, un curriculum con mujeres que dejaron huella, un hijo perdido y una salud con una enfermedad degenerativa que acabará conmigo.

Sin poder trabajar y viviendo a trancas y barrancas mirar atrás cuando lo tenía todo da envidia, salud que hacia moverme por el mundo, vivir en diferentes ciudades, trabajos fijos, estudios para opositar cada pocos años y en el tiempo que se rompe un cristal ves como todo eso desaparece y la única compañía fiel a la desgracia, a mi desgracia es un gato ahora ya viejete al que amo, al que rescate de una muerte segura al nacer cuando vi su anuncio un día antes de que lo sacrificaran.

Y ahora los dos nos tenemos, me mima cuando ve que me retuerzo de dolor, se acuesta sobre mi pecho cuando se da cuenta de que no puedo moverme y me da su calor y amor. Le encanta ver los documentales de fauna salvaje, aquella incluso urbana, cosas que fotografié durante años cuando podía hacerlo.

Ahora se mal vive, tengo días buenos y semanas muy malas, se come de la caridad de la tierra, sin vicios, ni alcohol, ni tabaco, ni refrescos, agua del pozo. A veces cuando echas horas en un hospital o en una sala de espera te das un capricho de un café descafeinado, de lo poco que puedo darme. Y leo, la biblioteca es una salvación, te llevas varios libros y tienes veinte días para devolverlos, allí tienes internet y ordenadores para usar gratis, al igual que mi otra pasión como es la de ir a ver exposiciones a los museos, ahora ya hace que no puedo ir, antes no me perdía ni una expo.

Y todo esto sin llegar a los cincuenta, cuarentón aislado del mundo en un lugar donde pasan cuatro microbuses al día, aunque vivir en lo alto te deja atardeceres impresionantes, ver el vuelo de las Águilas, ser ajeno a las olas de calor, en Julio solo cuatro días de ventilador, en lo que va de Agosto no ha parado de llover intermitentemente, es como tener un micro clima propio en una aldea perdida del sur de Europa.

Hay días que no se si despertare y a veces en muchos de esos días no me importa no despertar si con ello no hay dolor, otros quiero aferrarme a la vida porque creo que todo evoluciona y lo que hoy es malo quizás mañana se solucione. Echo de menos tener personas con las que poder interactuar, mil cosas que ya no puedo hacer por salud o porque mi economía está en busca y captura, un día se escapó y me dejo a la Luna de Sevilla y no me devolvió lo mio.

Hoy no ha parado de llover en todo el día, me queda la tarde, intentare quedarme dormido mientras le narro un cuento a mi gato. Qué tengan un feliz día.

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