Matando el aburrimiento

Cuando pasas de mi siempre me dices que me ponga el gorrito, ese de lana de una empresa mexicana de cerveza que nunca muestro la marca, no quiero que alguien se de a la bebida si la ve. Y es que tienes una manera muy especial de mandarme a tomar por culo cuando no tienes ganas de charlar o de seguirme el juego del yo te caneo y tu me caneas más. Aunque eres toda una experta en hacer desparecer cosas que no te interesan, tienes un cuarto oscuro donde todo lo que entra no sale, ni se le vuelve a ver.

Aunque entiendo que es la edad lo que te hace ser tan borde cuando tienes los labios hinchados, no de cotillear con las vecinas en radio patio, sino de darle a las pesas en el gimnasio, que una boca bien entrenada nunca se pierde ni nunca se cansa. Y tu boca ¡oh siiiiiiii!. Si que sabe lo que se hace, grita y reparte miel a partes iguales, es capaz de morder una cuerda atada a un camión y moverlo doscientos metros con los frenos puestos, unos ovarios como cohetes de la Nasa.

Así que para no aburrirme mientras lanzas planchas como deporte de contacto para ver como dejas la marca en la cabeza de tus más allegados yo te escribo esta carta, que aunque no la vayas a leer por eso de no gastar más vista de la que te deja el médico al menos me hace pasar un minuto con la cosa tiesa de no tener que rectificar en directo porque te pongas mas roja que una transfusión. Pero una cosa no quita a la otra y yo te tengo en una muy alta estima, tanto que hasta me casaría contigo si no supiera de esa escopeta de perdigones de sal que tienes debajo de la almohada y que engatillas con un hilo atado al dedo gordo del pie, siempre has sido precavida hasta para quien se te acerca a la cama, dicen las malas lenguas que hay un cementerio lleno de todos aquellos que cometieron la osadía de abrir la puerta de tu habitación.

Que no me voy a liar más, que ya entré en calor con los dedos en el teclado en este sábado frío, con la lluvia en los talones y el tío Bob sonando para eyaculación* de mis seis sentidos. Así que sin más abandono el barco antes que se hunda con un beso y un abrazo enorme, por eso de no perder la costumbre.

* eyaculación

nombre femenino

1.

Acción de eyacular.

2.

Materia eyaculada.

Hambre del ser

Deseosa de mi ser

Reina besaba mi cuerpo

parándose en todos mis poros

en todo aquello que genera placer.

No era la primera vez

nos hacemos el amor todas las noches

en esas galaxias lejanas

entre las sombras de la noche.

También le gusta la siesta

esa donde te relajas en el sofá

buscando meter la mano entre las piernas

para despertar las ganas de buen sexo.

Deseosa y complaciente siempre

Reina es una metáfora del amor

de todo aquello que te llena y satisface

de eso que ya no abunda en las parejas.