Cosas de la regla

Este pasado día me he reencontrado con una vieja amiga, mucho mayor que yo, que ya ha pasado por las facetas de la vida de una mujer adulta, incluso con esas cosas tan intimas que no se suelen comentar porque son un coñazo, pero que en este caso es introductorio para el tema que me ha soltado así a lo power woman.

Me suelta: “ha sido verte y me ha vuelto la menstruación”.

Yo me quede más blanco que un anuncio de detergentes y le conteste diciéndole que menuda broma más absurda a lo que me respondió “no no que es en serio que me ha bajado y ya no recordaba la última vez”. Me quede perplejo, vale que tenemos una tensión sexual evidente y las tuercas engrasadas por si se tercia cometer una locura de horas de salvajismo amatorio pero de ahí a que le venga la vampiresa al verme es muy fuerte.

En mi lógica sólo pude soltarle que si se pone la cosa a tiro podíamos ir a por un bebe, o gemelos, o trillizos, o cuatrillizos, que coño, sextillizos. Ante la abrumadora fertilidad incluso podíamos plantar un jardín o un huerto de verduras ecológicas. Tantas cosas buenas por aprovechar la situación que ya tenía media agenda llena con ideas.

En fin que con tanta duda por la situación iré a buscar en San Google si hay antecedentes de cosas así no vaya a ser que como dicen las leyendas urbanas a ver si por besarla ya se queda en cinta, y no una cinta de esas de gasolinera, sino la de nueve meses después de aprieta la mano en el hospital mientras te llama de cabrón para el Norte.

De todos modos y como la quiero muchísimo, le diré que si hace falta hacer una colecta para compresas o tampones yo empiezo aportando tres céntimos que me sobraron de una bolsa de croquetas con jamón que me he pillado en el supermercado.

Eternamente tuyo, tu súper héroe favorito.