Me siento cabra

Yo no te pongo los cuernos

porque me los serraron al nacer

yo te disputo el prado cada día

orinando abriéndome de patas.

Me como la mejor hierba

esa que para muchos produce leche fresca

te deja la mancha en los labios

y tensa la bolsa doble que te cuelga.

Busco la mejor cama de esa paja

tan seca que sus crujidos me relajan

allí donde retozas contra mi pelaje

y quieres llegar a mis agujeros.

Me encanta la noche estrellada

donde en la luna me miro y contemplo

subida encima de un penacho

marcándome un corte de mangas…

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Marcado por los sueños

La noche marca mis sueños

de bailes de difuntos de extrañas sombras

donde lo absurdo y lo normal

se funden en convencional realismo.

Allá donde la curiosidad es oportuna

y todo lo que ruge en la mente soñando

crea los malestares en el pecho ahogándolo

dejándote como un aparato residual.

Esas fases que en las horas nocturnas

rebasan el límite de la consciencia básica

y ejerce la suficiente verdad comprometida

a todo aquello que revisamos de día.

Como un juguete con pilas nuevas

inyectado de la movilidad de una cama fija

en una red de sábanas arrugadas

por los pensamientos profanados…

Día perfecto

Me tuerzo el pié

y grito

grito tanto como el aire

grito como el agua.

Me rompo el cuello

y no grito

me salta la lengua

se me giran los ojos.

Me rompo un brazo

y me caen los dientes

la ilusión me engorda

me quedo apretado.

Me rompo las orejas

y bendito silencio

ya no hay cotillas perversas

ya te huelo…

Mi pelo

Me suelto la melena rizada

negra como el carbón

desaliñada como telaraña rota

pegajosa como la gomina.

Dejo volar el pelo fino

de varias décadas de uso

de muchas prisas con una goma

y muy abandonada por el peine.

Revolotean las puntas

abiertas por el sol del Caribe

la humedad que lo caracola

un peso muerto sobre mi cabeza.

Mi pelo en todo mi ser

tiene vida propia y crece y crece

a veces mas deprisa

de lo que yo puedo cortarlo…

Amores eternos

La chica zombi

repatria mis huesos

al cementerio de zarzas

detrás de mi huerto.

Me venera y adora

y me cuenta historias de terror

me besa la calavera

a mi cuerpo le hace el amor.

Me tiene en alta estima

y cotillea con las demás

les cuenta cosas de cuando vivía

y es un no parar.

Yo espero como loco la noche

ya que en el día los vivos molestan

a que cuando canta el búho

me enamore de su alma…