El poema de un alma errante

Te llevo dentro

con todo lo que implica

ese dolor físico.

Lo emocional que cargas

y con lo incomprensible

para mí limitado ser.

Sin vergüenza alguna

te lo manifiesto puesto que este dolor

es más denso que mi cariño y mi mente.

Aunque me rechazaras

de todas las formas posibles

que has encontrado las has dulcificado.

Es ese mismo latido

quizás tortuoso por mi naturaleza

lo único que me recuerda que sigo vivo.

Y no el quebranto

que me levanta me da un suspiro

que supura… extrañeza.

Así mismo

con todo declive sentimental

no te dejo de abrazar.

Con la sentida palabra

de lo siento…

de sentir.

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Abriendo mis recuerdos

Siento tu corazón, tan rápido, mis dedos juegan en tu hombro, entre el rumor de la espuma, del carácter de tus sentidos, de nuestros cuerpos desnudos en la naturaleza bravía, en un paraíso sonrojado por nuestros actos.
Tu lengua.
Los escalofríos te alertan, escarchan una tristeza al tener que partir de mis brazos, de tus juegos y de las frases que te llenan el día entero, hasta el próximo encuentro.
Y ya te voy echando de menos aún tenido el calor de tu vientre en el mio.
Tu pelo sobre mi.

Psss psssss si tú

Has dejado el teléfono caliente
y tus manos sudorosas,
 
te tiembla el cuerpo y te sientes
humedecida por completo,
 
tu sonrisa lo inunda todo
pero aún te tiemblan las piernas,
 
el escuchar de mi boca
lo que haría con la tuya te vuelve loca,
 
no puedes dejar de pensar
y temer cuando te rindas a mi,
 
todo es como un concierto de AbbA
donde tenemos un sueño.

Ciego de tu voz

No conozco tu rostro, tu voz es lo único que me mantiene cercano a ti, no lo puedo ver. Mis ojos hace tiempo que se han quedado ciegos y no los he podido recuperar. Mis manos no se han podido acercar a ti para moldearte con mi sentido del tacto y crear una imagen en mi mente de como son tus rasgos, de donde sale esa voz que consuela mi oscuridad.
A veces tengo miedo a perder esos momentos que me regalas con ese timbre angelical, de niña rebelde pero fogueada en el horno del hardcore más sensual. Y me hago una película donde tu eres mi libélula que me transporta a todos esos espacios a los que no puedo llegar y me describes para hacerlos reales, para meterme dentro y en ellos los dos poder jugar.

 

Dime hermosa sensación formada de vocales y consonantes ¿me querrías si te pudiese ver?.

Una carta de amor en el tiempo

Hace tanto tiempo que pensé en escribirte que al final de mis pensamientos nunca me atreví a hacerlo. Y no puedo llamarlo cobardía, ni tampoco dejadez, ni siquiera puedo decir que deje de pensarlo cada día de mi vida desde que te fuiste al mas largo viaje que ninguno de los dos habíamos hecho antes, algo que no me gusta nombrar, pensar, llevarlo al sentimentalismo, a una desesperación real cuando por cada vena de mi cuerpo aún transpiras, aún te siento, aún me acompañas y doy fe de ello, de que te quiero, de que no puedo no tenerte en mis momentos, en el inalcanzable poder de tu mirada, tus palabras en el tiempo.
Crecimos como personas aprendiendo el uno del otro, yo sabia que tu sabias que lo que juntos podríamos aprender no era más que una pizca de ternura a lo largo de los años que nos quedase por vivir, una ilusión ¿verdad?, eso años que no nos concedieron, sin prorrogas, sin tiempos muertos, todo en una larga carrerilla sin más frenos que la guadaña, atípica manera de medir el minutero.
Te amo con la pasión de un adolescente sabiendo que en ello tu perdida fue lo que ha marcado mis sentimientos con el exterior, con la verdad de la vida, con el barrio, con mis entrañas. Y dentro de la desesperanza de 40º de alcohol o las buenas palabras de un instante en el recuerdo me pierdo en los sueños, en viejos capítulos retomados en una vía del tren, en un cercanías rumbo a tu corazón.
Hace tanto tiempo que te debo una disculpa que me parecía propio vivir para dártela y no por ello consigo dormir con el descanso de una conciencia que tuvo que morir contigo, porque el cancer pudo con los dos, contigo desde tus entrañas y conmigo por tenerte siempre dentro de mi, y verte como los días, las semanas te alejaban de mi, de nuestro amor verdadero, de nuestros besos, del no importarme hasta donde podíamos llegar, ni lo que podrían pensar, porque lo más importante para mi era lo que tu pensaras, el apoyo que tendrías de mi y eso fue lo mas incondicional de mi vida, de una vida ya sin ti, con muchas preguntas, demasiadas para vivir.
Esta es una carta de amor en el tiempo, un recuerdo de que las enfermedades letales aún existen pero que jamás será mayor que el amor de las personas, de sus corazones, de lo importante que es una sola vida, la de los dos, de mi amor.

 

Te perdí cuando más nos queríamos, pero de todo ello aprendí que llevarte en mis adentros no era una pena tan grande, era mi orgullo, no era mi debilidad, era tu fuerza, no son mis lagrimas, son tu vitalidad, ¡sorpresa!, después de tanto tiempo… siempre te amare.