Momentos del día a día

Cuando me pica la espalda siempre suele ser en ese lugar donde no te alcanza la mano ni haciendo la postura de la grulla borracha. Y o bien llevas un palo contigo, una antena de coche de esas que se encogen y estiran metido en un bolsillo, o te retuerces como un desgraciado. Pero desde hoy he decidido que si me entra un picor de esos raros en el punto G de mi espalda haré lo que hace mi gato, de él he aprendido a restregarme contra todo lo que este fijo, bordes, esquinas, árboles, etc.

Así que si un día me miráis por la calle rascarme la espalda contra la esquina de un edificio, contra un señal de trafico o una farola, árbol, retrovisor, vamos todo lo que se ponga por delante no penséis que estoy loco solamente he mutado mi lado felino para saciar mi sed de purgar el picor de ese punto que cabroncete no se deja rascar manualmente.

“Ráscate donde puedas y no pincharas hueso”, cambiando de tema ¿No os habéis dado cuenta de que la calidad del papel higiénico cada día es peor?, no voy a poner marcas no les voy a hacer publicidad gratuita cuando me están dejando el ano como una lija del cinco y es que mi marca de siempre, especializada desde mi infancia, allá cuando deje de usar papel higiénico Elefante ese de color marrón que te cortaba las venas del culo al usarlo, esa marca que le tenía cariño por su suavidad ahora de un tiempo hasta hoy está rascando demasiado, se nota que han cambiado el compuesto del papel que usan y estoy en un dilema tremendo ¿sufrirá estrés mi culo si cambio de marca? ¿si me cambio seré infiel? ¿cómo se que otras marcas no rascan, la responsable de la sección del supermercado me sacara de las dudas?, demasiadas preguntas sin respuesta me voy a volver loco, ¡quiero un water japones con chorrito de agua y secador por aire calentito ya!.

Y rizando el rizo últimamente además de los males comunes de ser feo ¿sabéis una buena receta para la afonía de cantar demasiado en la ducha?, vale, solo para la afonía, gracias. Un abrazote.

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Se corta la tensión

No esperes dulces en mi plato

soy la peste en el camino de tus labios,

el ser que merece su patíbulo

dejar de estar en la propia historia.

Soy el látigo que entra en la carne

con la sal bañada en su cuero,

que no cicatriza y desespera enorme

pero siempre dice verdades.

El palo que pega en hueso

sin festejos y sin avisar antes,

nadie cree poder domesticar

aquello que nació salvaje.

No quieras ser princesa en mi bañera

esa que llena de nada lo limpia todo,

no analices mis palabras sin mi cabeza

porque la locura será tu meta.

Hedor de ti

El mundo no todo él

se compra con el dinero

se vende al poder

a la negación de las verdades.

Intentas justificar

la mendicidad de las almas

con el no soportarte

enterrado en tus miedos.

No te entregas

ni sabes dar ya el amor

aquel del que fuiste fama

y orgullo por muchos años.

Escapas de la multitud

no te llama la vida

demasiada corrupción

mucha más rabia que dicha.

Eres veneno ante ti

y hedor a los ojos de todos

prefieres no saber de nada

a que te soplen el alma…

Estoy muerto

Estoy muerto

lo entendí al abrir la ventana

al no respirarte

sentir seca mi boca.

Y pienso

ahora que pasa

que tengo que hacer hoy

que tengo que pensar mañana.

Encarcelado

en esta cueva vacía

lleno de viejos recuerdos

perdidas alegrías.

Atado a una pluma

de poemas oscuros sin fin

al tormento de mis cadenas

a mi propia decadencia.

Escuchando los susurros

del que un día fue mi cuerpo

ese que abandono el barco

cuando dejo de latir mi corazón…

La araña juguetona

Hay una canción de hace muchos años que fue banda sonora de una vuelta ciclista que decía algo así:

Me estoy volviendo loco,
me estoy volviendo loco,
poco a poco, poco a poco”.

Vamos que no creo que sea muy literal pero más o menos decía así. Y es lo que me está pasando con cierta araña cuyas salidas nocturnas son como ir al supermercado sin una lista y te das cuenta de que te has comprado más de la cuenta y la mitad de las cosas son “lambonadas” y de lo que te hacía falta ni la mitad. Pues esta jodía araña se instalo detrás del cabezal de mi cama, y como soy de tirarme unos pedos enormes no me quedó más remedio que fijarla a la pared para que no se moviera por la onda expansiva, con tan buen trabajo que ahora cuesta medio riñón separarla y levantarla para ponerla a un lado y desalojar a la araña okupa.

Así que como no duermo mucho, mi reloj biológico es más complicado que el de una miñoca en paro, cuando por las noches me pongo a observar el techo puedo ver como se asoma por la cima del cabezal como diciéndome “¡qué pasa chaval otra noche sin mojar y sin comerte un rosco ehhhh!”. Pero será hija de la gran…. araña madre, exacto.

Tengo un paño preparado medio humedecido para que coja velocidad y cuando veo el brillo de sus ocho ojos me lanzo a darle el golpe del siglo pero nada más giro la muñeca es más rápida que el coche de Fernando Alonso, cuando creés que está ahí pues ya no lo está, va por Cuenca lo menos. Además creo que le ha cogido gusto a esto me da que se piensa que lo nuestro es como jugar al escondite pero sin hablarnos, vamos, como un matrimonio que lleva toda la vida juntos y están hasta los pistones de decirse lo mismo.

No digo que tenga miedo, para nada, ayer aún le decía a una escritora amiga mía (porque no se deja que si nooooo) que las tarántulas asadas están riquísimas, así que ahora estoy en el dilema de darle de comer a la mía para que engorde y ponerle en la tele reposiciones de Friends o esperar un golpe de suerte y darle zumba con el paño mojado, mira que si le gusta el sado lo llevo claro.

En fin que es lo que me trae de cabeza este Domingo aparte de coser los calcetines viejos con el truco de la bombilla, jejejejeje, que maravilla. Que tengáis el resto del finde a tope, besos y esas cosas, abrazossss.