Primavera de invierno

Estoy muerto de frío

congelado,

¿dónde esta tu gorrito?

Ese que cuelgas

al lado de la cama.

Úsalo de capuchón

envuélvemelo

o déjalo en la babosa

esa cosa que tu llamas

mas que concha.

Esa parte trillada

aquella que no da miedo

sonando los mocos

a la manga del camisón

allí donde esta la ilusión.

Orinandome

por ese congelamiento

que se me olvida

el maullido del quejido

de mis próximas letras…

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Repensando

En carne viva

los encuentros

de tus manos y las mías

para nuestros adentros.

Jugamos como niños

a creernos nuestros cuerpos

sucedáneos de las almas

que intentamos ponernos.

Siendo nuestros deseos

las ilusiones mas sinceras

capítulos por empezar

de nuestras vidas eternas…

De mi

Me manejas

al antojo de la primavera

a las primeras gotas de rocío

al encanto de tus placeres.

Me seduces

como caballero a la dama

postrado a su encanto

regalando una flor a su belleza.

Me quieres

como las abejas al polen

como parte de tu colmena

yo soy tu rey tu mi reina.

Me añoras

cuando salgo a mi mundo

partiendo con el petate lleno

para regalarte luego mis experiencias…

Culeando

El motorcito que mueve mi existencia

ahora tiene mas sentido si lo hubiera dicho,

ahí te dejo cantando para aburrirte

los ruidos raros de mis tripas sin quitarlas.

Aunque no tengo hambre

podría comerte y me cebarías dentro,

eres demasiado para absorberte

saciar mi espíritu inquieto.

Chupando tu cerebrito violando tu sentir

es lo que grita en tu interior,

sabiendo que me escuchas aunque estés

en el modo jodamos y te abres.

Y no busco consuelo al decirte te quiero

porque tu me lo dices cuando duermo,

siendo interesante las metáforas subliminales

que hacen que me duela el culo de pensarte…

El corazón roto

Se fue a trabajar en su Mercedes, llevaba un liguero bordado a mano con una palabra de diferente color “Forever”, tacón alto, minifalda azul. En el trayecto puso su Iphone en el agarradero del cristal delantero y se puso a grabar un vídeo para acordarse de todas aquellas cosas que luego escribiría o realizaría a lo largo del día. Y pensó para si misma que es maravillosa.

Los veinte minutos que duro el recorrido le dio para bastante metraje en su grabación, le gustaba verse en los descansos y tomar apuntes de todo lo que le parecía importante, ser una diva de si misma le daba seguridad y paz interior pero no podía entender la soledad tan inmensa que sentía porque nadie es para ella lo suficiente ni está a la altura de lo que ella puede ofrecer.

Sabía que era exigente pero el listón estaba tan alto que las noches se volvían oscuras entre las sabanas, las marcas de sus abrazos a la almohada eran evidentes y una pregunta le rondaba por la cabeza constantemente ¿de qué me vale ser perfecta si por serlo nadie entrara en mi vida?.

El tiempo fue dándole alas al ego, en la cima, en la cumbre de sus éxitos, la más hermosa e inteligente, la envidia del salseo, la referencia para muchas. Una mañana como tantas veces se subió a su Mercedes y se fue camino del trabajo, al llegar a un semáforo en rojo freno el coche, miro a ambos lados y su corazón se detuvo, su cabeza se reclino sobre el volante y exhalo su último aliento. Había muerto.