En tu momento egoista

Tu siempre me confundes

entre un condón y un mojón

y me dejas como una pendeja

divirtiéndote de verdad con la inocencia.

Si te lo pasas bien sin saberlo

porque no me contestas a derechas

y me sacas de quicio con tu ambigüedad

como el cuento de la lechera.

Y estornudo y me sueno con tu fotografía

mientras rasco la alfombra de mi habitación

sin contestarme si la mujer es un canal

de la eterna supervivencia.

Como protesta final mi silencio

escuchando como tu teclado echa humo

pero me sacas la sonrisa bien cabrona

aquella que te dije tantas veces…