Me apeteces siempre

Me apetecía besarte

y soltaste una sonrisa,

esa dulzura positiva

de tu belleza Miyajima.

Juegas con las manos

en el conocimiento de tu ser,

aquellas cosas que aprendiste

en el arte de la vida.

Me acaricias con tus latidos

a los pies del Monte Aso,

ese calor que nace en ti

y me entregas por nada.

Representas todo aquello

que me resulta ejemplar,

donde nada tiene cabida

fuera de tu realidad.