De muchas cosas no cambiaría nada

Estaba viendo el vídeo de una de las rutas que hicimos juntos, volviendo para Baiona por la autopista con la música de Julieta Venegas, ese CD que tanto te gustaba “limón y sal”. Se escuchaba el ruido del rodar por el asfalto y a la vez tu voz cantando a la par que Julieta con tu dulzura y la alegría en tus notas, en el vídeo que ibas grabando mientras devorábamos los kilómetros de noche, en como disfrutaba de tu sonrisa y como disfrutabas en algunos tramos de las vistas de la ciudad alumbrada abajo, muy abajo.

La integración entre música, tu y lo que nos rodeaba se rompió al llegar al peaje en Vincios y bajar las revoluciones por una carretera de mil curvas llena de buenos recuerdos, Gondomar, A Ramallosa y como en un soplo el casco viejo de Baiona y todos sus locales con una diversidad de la que disfrutábamos hasta el amanecer, donde acabar paseando por la playa era el final a una vida vampírica ya que el día era nuestra dormida.

Y reproducir ese vídeo que años atrás teníamos en nuestro viejo blog confieso que me puso los pelos de punta, un nudo en el estomago y aunque no sabía si llorar o sonreír, en parte mi corazón sabía que ya no te podía volver a ver pero estos pequeños detalles me siguen manteniendo muy cerca de ti y a veces es agradable remover las cosas, total de mal a peor ya nada va a cambiar, gracias por el tiempo que viviste en mi, no cambiaría ni un solo segundo.