Necesidades

Necesitas el calor
que te quite el aliento
sude tus poros
te abra entre besos.

Me miras con cariño
y me lanzas un órdago
te lo has ganado
después de tantos años.

Buscas la pasión
sin justificarlo por escrito
no quieres compromisos
que atrapen tu alma.

No crees en el amor
aquello que evitas siempre
lo humano son tus labios
susurrando entre las sabanas..
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Háblale al amor

No crees en el amor
que te dure una vida
prefieres el día a día
que todos firmarían.

El sentir un corazón
emigrante en tu interior
dejándolo crecer en ti
es el calor más agradable.

Respirar a bocanadas
cuando abrimos las puertas
no cerrándonos a nuevos caminos
es renacer millones de veces.

Y yo te pregunto
si te dicen que te quieren
como abrazaras ese destino
sin traicionar al romanticismo…

Mi chica

Posiblemente eres más tonta que el culo de un mandril persiguiendo mapaches, pero tienes ese punto que hace que sonreír para mi sea más fácil cuando te vuelves idiota, pero no puedo parar de abrir la boca y enseñarte los cuatro piños que me quedan bailando al son de tu voz de camionera solo por el desparpajo que tienes para volverte irreal e incompresible, bocina, tocina, jamelga, burrincalla, tripera, mascullosa, pedorra, inyectable.
Cuando te necesito roncas mas que la vagina de una dama de la calle de 90 años y te pones a saltar como una ardilla volviendo loco mis pupilas al no poder seguirte, corre caminas, surfeas en las baldosas, en los adoquines, en el parquet, en la alfombra, en la sartén, en el forro de mis genitales ¡quieta!. Pero no ayudas, eructas con tu estrella en la mano, carcajadas las tuyas como el cacareo de una gallinácea, borracha.

Y te quiero incluso cuando te lamentas al quemar la cocina, incluso cuando no tiras de la cadena y dejas tus rostros de mierda en la loza del baño como smiles prefabricados, atolones, islas de baja cultura, músculos del chonismo, el aleteo de tus labios a la par que tu dedo indice señala al cielo. Cuanto poder desgastas, pero me persigo al tras tras de tu culito a la mamada de tu experiencia, a esa cadena que me retiene a ti, de la que tampoco no quiero librarme, loca víbora de los copones.

Yolanda, ama de casa

Yolanda se sentaba en la poltrona de su casa, con un porro de marihuana se dejaba llevar por la calidez del sol con sus piernas entreabiertas y soñaba despierta con sus horizontes. Su vida plagada de anécdotas y secuencias llenas de sexo, jaleo y carreras con excesos de revoluciones parecían una cinta que manejaba su tiempo en vhs, formato extinto como ella creía para muchas cosas que la rodeaban, pero se resistía a creer que toda su vida fue un alegato a la libertad de su cuerpo y mente y que ahora estaba siendo inducida al silencio, a apagarse.
En su mp3 suena Barón Rojo, Obús, Leño. Aquella si que era música y no la mierda que solo se puede bailar si tienes una buena diarrea de pastillas lubricadas en alcohol y la adicción a youtubers pajilleros que se hacen bromas falsas para crear una legión de ninis que los siguen como fulanas a su chulo. No le gustaba la época que estaba viviendo, no le gustaba rasurarse porque a los hombres le gustaban peladitos porque se enojaban encontrarse un pelo en la lengua ¡mariquitas de gimnasio!, masculla entre caladas.
Yolanda es ama de casa y de vez en cuando al sentirse engañada preparaba unas lentejas con vomito que le salían de muerte, para que su medio macho tragase mientras le olían los sobacos a perfumes de otros lares, cabronazo media polla. Pero no le quitaba su sonrisa ni marcar raja con el chándal, no se sentía choni pero la comodidad le ponía más que una pizza barbacoa.
Muchas veces pensaba en dejarlo todo y largarse sin dejar rastro, empezar de cero en un lugar donde nadie la conociese y sentirse libre de tirarse aquello que le gustase y luego meterlo en el contenedor de la basura con el tacón de aguja de sus zapatos clavado entre el cráneo y la lengua, expulsar sus malos espíritus, hacerse lesbiana. Y cada día le cobraba más fuerza su mundo nuevo imaginario en principio pero que tras la última calada y con el paso de los minutos le iba dando el bajón de sus propios pensamientos, se sentaba en la taza del váter y dejaba que la mierda siguiera su curso, total a nadie le importaba a donde se fuese todo aquello cuando tirase de la cadena.

Yolanda abre la ventana se rasca un costado, escupe sin mirar y comenta ¡hijos de puta!.

Te llaman la pantera rosa

Te llaman la pantera rosa
toda loca loca loca
enamorada de las momias
vestidas de flamenco.

Provocas y tiras con arco
allí donde se pone dura
eres una experta seduciendo
tus buenos años te ha costado.

Quieres sentir y apechugar
todo aquello que no sea un guisante
tienes ideas propias
aquellas que te llenan siempre.

Eres ideal y tu espejo te lo dice
no hay cosa mas bonita cuenta
allá por donde te contoneas
    esperando tu futura presa. . .