Recuerdos… putos recuerdos.

“A tres metros del cielo”

“tengo ganas de ti”…

tarde de películas

en la que me faltas tú…

y es que el tiempo

es tan cabrón

que me ha convertido

en una bestia salvaje…

Añorando tus besos

tus caricias

hacerte el amor

como la primera vez…

Y mi corazón

como en la canción

sigue repitiéndose

te espero en la cama…

A que te saco las uñas y….

Si te hablas con mi mama por el celular te bloqueo en mi teléfono… La amenaza no era la típica broma de una mujer celosa hasta la cumbre de su adolescencia, sino real, fuerte y desafiante. La primera mujer que le dice a su novio que llevarse bien con su futura suegra le molesta hasta el extremo de querer tirarle de los pelos y dejarlo agarrotado como un jamón de bellota limado en el hueso, para una sopa. El se echo a reír pensando que mal puede hacer llevarse bien con la madre de la mujer de su vida si con ello todo sería mucho más fácil y sencillo, a la hora de ser un multitareas y de un complaciente yerno. Más allá de la realidad, la mirada que se cruzaban era limpia con un mensaje claro: – a la única mujer que tienes que hacerla reír y darle cariñitos es a mi – .

 

A pesar de que todo lo captado puede hacerte sentir equivocado en tus convicciones y entonar un “mea culpa” lo mejor y por bien del polvillo diario o semanal es no contrariar a la parte que demanda una única acción a respetar, lo malo es cuando incluso con las nuevas tecnologías te prohíbe ser amigo de su madre en el Facebook y en el WhatsApp porque tiende a sentir ese punto celosillo de que puedes pasar más tiempo con su madre que con ella, cosas de brujas, o de una mujer como bien dije, única.

 

A la luz de esas cosas ¿cómo reacionarían ustedes?