Ya falta menos

Te tiemblan las piernas
estabas cansada de esperar,
me vas a encontrar
entre la vida y el olor a sal.

No duermes y piensas
en que ese día llegue ya,
tienes ganas de comenzar
una aventura a la par.

Miradas de atlántico buscando
el candado en nuestro puente,
los graffitis de los años
y una cama a estrenar.

Sentir la libertad
de recorrer mis venas,
lo que ves en la distancia
esta vez en tus suelas…  
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Eres tu “rosa”

Se termina

la falsa inocencia

de tu sincera

enemistad.

Zarpazos

de tu aburrida alegría

de tus remordimientos

de tu amor.

Ignorando

las verdaderas intenciones

de escribirme

valorando revolverme.

Sin saber

en tu propia existencia

lo que quieres para ti

y saciar tu melancolía.

Dándote cuenta

de que sin mis recuerdos

ese océano que te cubre

son tus mejores excusas.

Lanzándote

a una búsqueda loca

donde el único sabor que te queda

era de cuando te hacia el amor. . .

Sopeame con amor

Sopeame un poquito

 

totalmente crudo

 

te prometo buen sabor

 

y un cariño exquisito.

 

Cucharada a cucharada

 

mi esencia es toda tuya

 

nada mejor que probarme

 

para engancharte a mi sonrisa.

 

Adoptame y llevame contigo

 

aunque sea a un cielo imaginario

 

no hay mejor manera de vivir

 

que sentirse amado.

 

Sopeame y sopeame

 

degustame con tu lengua

 

deja fluir tus palabras

 

y hazme tu primer plato.

 

Coexistir

Tu me importas

yo te importo

y navegamos en el mismo

océano.

A nivel energético

de dos seres cómplices

cuya afinidad

es saber manifestarse.

El poder juntos

levantarse sin desesperarse

haciendo bastante más

de lo que nunca hicimos.

Deslizando los huesos

de nuestros cuerpos

rompiéndose por dentro

la desesperanza, el abandono.

Purgatorio

Acerque mi arma a la cabeza y pegue el cañón contra mi hueso frontal, por unos segundos tuve la duda de apretar o no el gatillo y no encontraba motivo alguno para no hacerlo, para quedarme un poco más en un mundo decadente y consumista. Borre de mis pensamientos la duda y dispare.

Abro los ojos y me encuentro en una sala, un cubo perfecto sentado en el centro del mismo, suspendido en el aire, consciente. Como me siento en un estado de gravedad no tuve intención de moverme de la silla, quizás porque el no saber de que se compone la sala paradójicamente después de pegarme un tiro tenga miedo de la composición de las paredes y de caerme a un vacío que quizás solo este en mi imaginación.

No se si fueron horas las que transcurrieron hasta que la primera de las voces abordaron el cubo, voz que mencionando mi nombre me preguntaba una y otra vez – ¿por qué? ¿por qué? – luego más voces se sumaron con diferentes preguntas que se iban solapando unas a otras y hacían un chascarrillo molesto, tortuoso, como un bucle interminable y tome una decisión. Tirarme de la silla.

Al saltar mi caída fue tan corta como ineficaz pues volvía a estar sentado como si no hubiese saltado y hasta le cogí el gusto pues lo intente de todas las maneras y me di cuenta de que cada vez que lo intentaba las voces se callaban por un instante, que raro, tenía hambre.

Ya se estoy en el purgatorio y si no contesto cada una de esas preguntas no me dejaran salir de esta celda y me puse a ello, una a una fui soltando lo primero que se me ocurría a cada una de las cuestiones expuestas y me dormí. No puedo asegurar el tiempo, algo que empezaba a ser irreal en ese “mundo” pero un pitido suave pero constante a ritmo me despertó, una maquina controlando mis funciones vitales, un dolor de cabeza tremendo, insoportable como el zumbido de miles de abejas en el interior, al fondo de la habitación pude ver la placa de mi cabeza y una bala alojada en la mitad de la misma, ¿en serio?.

Entro un enfermero a la habitación y me cubrió con una sabana, intente protestar con todas mis fuerzas para hacerle entender que estaba consciente, que observaba todo a mi alrededor y podía oírles. El enfermero apresurando el paso comento a un doctor que se sumo a la marcha – esta listo podemos sacarle los órganos, es un buen donante –

Entre en pánico, ¿donde está eso que dicen que ves una luz o que te ves fuera de tu cuerpo?, intente comunicarme moviendo el cuerpo, los ojos, intentando hablar pero todo resultaba imposible. Todo se quedo oscuro y perdí la consciencia.

Otra vez estoy sentado en medio del cubo suspendido y han vuelto las voces, las preguntas, voy a pasar de ellas quizás así me dejen por imposible y me manden de vuelta, en el mejor de los casos.