Volvere a morir sin amor

Crueldad maldita
quedarme sin recuerdos
se muere mi mente
y tu desaparecerás,
mi cuerpo es un inútil
recordatorio de mi pasado
desgraciado y humillado
por la confianza,
no veo no siento no
tengo el tacto de la libertad
todo lo he perdido
en el camino de la verdad,
una semana un mes un año
no se cuanto me queda
no mentiré no puedo ya no
volveré a morir sin amor.

Wilson

Hoy me he bajado hasta a Rua Serra frente al mercado Municipal a ver el mercadillo de curiosidades y cosas antiguas o que sencillamente no valen ya para nada en muchos casos, en otros siempre hay utilidades para todos los gustos. Fui para matar el aburrimiento después de mi paseo dominical por el Gafos y de meterme un par de empanadillas de bonito en el cuerpo para reponer fuerzas, que ya de mañana el calor aprieta de lo lindo y este cuerpo jamonero no se alimenta de aire jajajajaja.
Entre discos antiguos, viejas consolas, herramientas del campo, ropa, todo tipo de monedas y billetes, candelabros, muebles pequeños, alguna talla de una virgen desconocida, juguetes; lo que más me llamo la atención fue un objeto de una película que me encanta “Naufrago” y cuando lo vi estuve tentado a comprármelo, total para dos leuros la cosa no iba a ser un sangrante desembolso y me plante ante Wilson mirándolo fijamente y preguntándome si en mis noches solitarias el podría hacerme el mismo favor que se lo hizo a Tom Hanks pero luego me acorde de que a mi gato los extraños esféricos son santo de su devoción colmillar y de sus garras afiladas.
Así que después de dar tres vueltas a su alrededor y de gritarle “Wilson dime algo, suplica que te lleve conmigo a mi cueva” y al no recibir respuesta por su parte le mire fijamente y le dije con voz grave y amenazante…
¡Ahí te quedas!
Ahora voy a prepararme un pollo asado y luego descargare las fotos que hice esta mañana, no se en que orden jajajaja y a esperar como plantear una tarde que puede ser de cine o de relax en la playa, lo malo es que el otro día con las tormentas ya metí en el baúl el trikini y me da un poco de pereza volver a sacarlo cuando ya he puesto en la cama incluso el edredón nórdico. Dilemas.  

Ya no lato

Que desgracia en mi cuerpo, una maldición se posa sin tener tu mirada en mi poder, ni el tiempo que me vela fuera de tus adentros, te echo tanto de menos. Vitamina de mi voz cuando canto tus proezas y suelto entre versos que solo tu me has cambiado tantas veces, pero ya no estas ni tan cerca para sentir tu calor y me pregunto como puedo seguir viviendo sin ti.
Recuerdo los encuentros que furtivos como ondas en las dunas de la soledad me dabas como una propina del corazón, que es lo mas cercano que tenemos a una historia, y te busco en todos lados, porque quiero sentir de nuevo tu sabor. Y enloquezco.
No entiendo que si lo intento y hago de mi pensamientos el aire que tu respiras porque me haces sufrir evaporandote cuando lo estábamos pasando mejor, entiendo la secuencia de la necesidad en pareja de ser un fundido entre el blanco y el negro o del poder que desprende tu color. No se estar aquí sin ti.
Arrugando mi control sin el mando que me otorgaba poseer tu belleza en mi piel de sapo ya solo busco entre el asfalto de las calles que nos vieron desmarcar, las guerrillas de las que tanto te gusta hablar, tu regreso en grandes titulares es mi deseo.

Que extraño ya no lato.  

Tu mote con huesillos

Tiernas tus trenzas
caídas en tus hombros desnudos,
tus pechos volcanes
que se funden en mis manos.
La noche que me amas
con tus piernas largas,
me llenas de estrellas
y me disparo en ráfagas.
Candente tu lengua
en mis partes mas ocultas,
eres el despertar esperado
de una noche de verano.