Ya no lato

Que desgracia en mi cuerpo, una maldición se posa sin tener tu mirada en mi poder, ni el tiempo que me vela fuera de tus adentros, te echo tanto de menos. Vitamina de mi voz cuando canto tus proezas y suelto entre versos que solo tu me has cambiado tantas veces, pero ya no estas ni tan cerca para sentir tu calor y me pregunto como puedo seguir viviendo sin ti.
Recuerdo los encuentros que furtivos como ondas en las dunas de la soledad me dabas como una propina del corazón, que es lo mas cercano que tenemos a una historia, y te busco en todos lados, porque quiero sentir de nuevo tu sabor. Y enloquezco.
No entiendo que si lo intento y hago de mi pensamientos el aire que tu respiras porque me haces sufrir evaporandote cuando lo estábamos pasando mejor, entiendo la secuencia de la necesidad en pareja de ser un fundido entre el blanco y el negro o del poder que desprende tu color. No se estar aquí sin ti.
Arrugando mi control sin el mando que me otorgaba poseer tu belleza en mi piel de sapo ya solo busco entre el asfalto de las calles que nos vieron desmarcar, las guerrillas de las que tanto te gusta hablar, tu regreso en grandes titulares es mi deseo.

Que extraño ya no lato.