Preguntas

Me preguntas si tus ojos me ponen nervioso y la respuesta mas coherente es negarlo aunque por dentro tu mirada me este llenando de mariposas el estomago, y me endulza los labios con ese deseo de besarte que sale de manera natural de dentro de mi. Y me vuelves a preguntar de segundas y de terceras que siento cuando me clavas fijamente tu mirada y me empieza a temblar todo el cuerpo, a sentir vértigo en mi columna y todo mi espacio se carga de un magnetismo hacia tu cuerpo imposible de evitar, y el castillo fuerte y cerrado al amor empieza a desmoronarse, a ser parte de una secuencia de momentos olvidados, de sentirse querido y amado.
Me preguntas si me puedo volver a enamorar, y los latidos casi muertos de mi corazón empiezan a elevarse en picos mas altos, a subir las montañas más peligrosas y difíciles, a sumar retos increíbles a dejar la vejez a un lado y proclamarse rey de la colina, de un loco persiguiendo un sueño, de esquivar a la muerte en el momento más delicado de una alma partida.
No dejas de preguntar y mis respuestas son un teatro lírico, son una puesta en escena de dramaturgos en pañales, de un Oscar al mejor guión adaptado, a la flauta mágica que hace que mis hormonas bailen salsa, a un descosido sin aguja ni dedal, al confeti de tus manos y mi mano buscando tu cintura, rozándote un pecho en el pecado de mi picara ironía.
He de aprender de tus preguntas, pero nunca aprenderé a mantenerte la mirada porque si te miro fijamente no podre dejar de pensar que lo más bonito para ese instante sería besarte en los labios.

Y cuando se acepta, uno tras otro en procesión clama el abrazo de tu cuerpo.