Me haces tanto daño vecina del carajo.

Una mañana me levante y me encontré con la más fiera de mis pesadillas hecha realidad, mi vecina se había convertido en una loca con los pelos alborotados y en camisón asediaba mi puerta en busca del azúcar que un día me presto para el café.
Abrí la ventana y decidí saltar pero en ese momento mi vecina estaba en la calle inflando un colchón y diciéndome a grito pelado “devuélveme el azúcar cabrón” .
Como parar esa fuerza descomunal de la naturaleza que a gritos quería derribar mi credibilidad herida en su orgullo por unos gramos de dulce veneno y opte por conciliarme con ella a lo “holocausto caníbal” y decidido me fui a la puerta y abrí.
Me da que me odia me repito constantemente.
Cuando entro por la puerta babeando improperios y levantando las manos como guadañas, ojos desorbitados, un pezón fuera y mil transparencias acribilladas por pelos sin depilar, me cogió por el cuello y me dijo…
… ¿ya es demasiado tarde para recoger lo que ha sobrado del azúcar?

Marimar zombie

El otro día Marimar nos regalo un vídeo suyo en un torneo de karaoke en la localidad de Mota cantando por la Pantoja (la española no confundir con aquella imitadora que era la Pantoja de Puerto Rico) y algo se quedo en mi cabeza sin que me diese cuenta. Para empezar no soy mucho de escuchar las canciones de la tonadillera ni me gusta su música (antes prefiero hacer una maratón escuchando toda la discografía de Camela) pero la respeto (como cantante luego su vida social es para mear y no echar gota) y a sus fans pues la música en todos sus estilos es universal y global y a cada uno le gusta lo que quiere.
El vídeo en si cargado de emotividad al verla con ese porte y esos gallos en algunas estrofas, me ponía los pelos como el peinado de Albert Einstein pero me hizo sonreír y ponerme los ojos como platos. Ver a Marimar mover las manos como el alumno aventajado del maestro Miyagi no tiene precio pero al menos el arte que tiene con la poesía se puede decir que también a grandes rasgos lo tiene en expresividad. Y como quiero llegar al núcleo “duro” del asunto no me alargo en el -modo pelota ON- y sigo con lo mío.
Esa noche cuando estaba ya a punto de despertar, momento en el que los sueños se dejan ver un poco para regocijo o desdicha me encontraba en pleno sueño pero en un entorno desconocido para mi. Yo me encontraba en esa fiesta de los amigos de los molinos con mi cámara sacando fotos a la diva (Marimar) que estaba arrolladora sobre el escenario, los del geriátrico de al lado le lanzaban sus dentaduras, flores, calzones con y sin agujeros, los más atrevidos le pedían un hijo, una vuelta en tractor, que se tirase en paracaídas desde el campanario y un largo etc.
Al terminan su actuación y rodeada por medidas de seguridad la llevaron al camerino y fui a pedirle un autógrafo convencido de que no me lo negaría. Sacando mi tarjeta de prensa los gorilas del backstage me dejaron pasar sin problemas y cuando pude llegar a su puerta y llamar una voz angelical me dice que pase. Me presento y sacando mi libreta de notas le pido su firma y dedicatoria, ella con una sonrisa se gira escribe algo sobre el papel, lo arranca de la libreta lo dobla y me dice que no lo abra hasta que no llegue a casa para darle más emoción al asunto.
Así que allá me voy para mi casa, entro por la puerta y meto la mano en el bolsillo para sacar el papel y leer su contenido que decía mas o menos:
Al mundo vendrán dentro de poco 13 millones de naves de alguna confederación intergaláctica, de Ganímedes, de Constelación Orión, de Raticulín, de Alfa, de Beta.”.

Entonces pegue un grito y me desperté.