No mojas no party

Lo supe
tenias que tirarme a la mar
y la mar quedo preñada.

He vuelto a casa después de una noche de piedra, a pesar de que aún no ha amanecido doy las horas nocturnas por concluidas. Me he puesto en una acera pegado al frío asfalto, me he levantado la pernera de mi pantalón vaquero y he puesto un cartel blanco con unas letras en negro que ponía “ámame”.
El resultado no podía ser mas desolador, ninguna mujer ha parado su coche para decirme ni siquiera si estaba loco o si estaba tremendamente loco por ofrecerme tan voluntariamente a ser amado a cara descubierta, como un prostituto de lujo pero con el tanga roído por la escasez de mercado sin cobrar un solo leuro.
Las horas golpearon mi rostro una y otra vez para dejarme claro que soy como una uva pasa, condimento que para algunos postres dan sabor pero que pocos comen cuando lo encuentran en medio del pudín y el experimento de ser un esclavo de mi cuerpo finalizo estrepitosamente.

Arrastrando mis melones y mi zanahoria voy dejando el jugo de la derrota con parte de mi materia gris, quizás si hubiese ido al cine otro gallo me cantaría.