Mi entierro emocional

Soy tan poca cosa
un suspiro del viento,
robando las lágrimas
a la mismísima escarcha.

Dicen que a mi
no me importa nada,
y la sangre un día se seco
del manantial de mis besos.

De pocas cosas me arrepiento
pero tu eres mi vida,
como el vuelo del halcón
girando a mi alrededor.

Ahora soy sombra
la ambigüedad de un fantasma,
ya no tengo amaneceres
ni la lucidez del sol en mi rostro.

Olga un ser de luz

Te he visto sonriendo al océano atlántico, en estas tierras celtas que te han adoptado a ti y a tu belleza, a tu tono de piel exótico que rivaliza con tus profundos ojos, con tu mentalidad luchadora. Y me he alegrado muchísimo al saber que nuestra sal te rejuvenece y que cada día que pasa eres mas sabia, estas más preparada, te haces una mujer desde lo más profundo de tus convicciones y eso es mucho, es increíble.
Eres tú Olga un gran ejemplo de superación, como una gaviota dejándose llevar por el viento rodeando nuestro litoral gallego, como en esa captura donde dejas ver tu alegría entre el verde y azul de esta ya tu tierra, donde te has vuelto maestra y repartes lecciones de vida gratuitamente, desde el fondo de tu corazón y me hace muy feliz verte superarte cada día, te lo mereces, y que sea así por siempre.
Siempre te estaré profundamente agradecido por entrar en mi vida y por todos los momentos que hemos compartido porque han sido desde unos valores de lealtad, inocencia, curiosidad, respeto y amor.

Tuyo, un mochilero bajo la luz del día.

Me congelas

Siento el torrente frío
sobre mis huesudas cavidades,
la naranja de mi piel
se hace vapor de hielo.
Solomillo encogiendo
en vanos cristales,
mi cuerpo unión de moléculas
se prostituye a la nieve.
Reparte un calor
que siempre fue inexistente,
el pensar que algo
invadiría mi blanca vida.
Grito ante el sueño
que me arranca las entrañas,
desaparezco efusivo
petrificado en laminas transparentes.