Materia oscura

Ya no percibo el mundo del mismo modo que tu lo haces, para mi todo ha cambiado desde que no distingo la realidad en la que tu vives. Se me hace duro pensar en todas aquellas cosas que ya no distingo y cuya finalidad se hace indiferente para mi. La vida sigue sus vías y sus estaciones siempre estarán repletas de multitudes ansiosas de desarrollarse y de congelar el tiempo, con sus matices y sus esperanzas, pero no veo tu mismo radio de juego, y ya no siento el calor de las cosas del mismo modo que la naturaleza lo brindo con su paleta de colores.
No estoy dado en cuenta de los amaneceres y atardeceres desde tu “ventanita” y me rasgo la materia gris queriendo entender la faena en la que mis pétalos no son como los tuyos, se han tornado al frío y a la ventisca, se alejaron del arco iris.
Me llamo a mi mismo materia oscura, látigo imperdonable autodestructivo y salvaje, pero dentro de mis propias molestias, la falta de la gama de pigmentos como de latidos, me puede, me vence y me hace sentirme una escultura pétrea.
Los términos y condiciones de uso de mi cerebro están alojados en una cadena perpetua donde todo los sistemas se han ido apagando hasta el blanco y negro, bordado de semejantes.

DEP.