Maria….

María la dominicana es ébano puro, un chocolate lleno de tentadores deseos que es como una mosquitera, todo queda atrapado en su tela metálica. Fiel a sus instintos siempre va acompañada por una legión de gatas de uñas afiladas, todas muy monas y con aires de desfile en pasarela. Ella es la típica bruja moderna, de sonrisa corta como si todo el chiste en si le resbalase, no fuera con ella. Poco habladora, no suele decir nada que no sea casi obligatorio, mejor dejar espacio para sus conjuros y brebajes. Te echa las cartas y te sabe endemoniar si no muestras interés en lo que te dice, el resultado de su habladuría cuando los naipes están en la mesa contrasta con lo poco que dice en su rutina diaria. Otra cosa es que acierte, en mi caso ni por asomo ha dado en el clavo y eso que en su grade afán de sorprenderme me dio los números que saldrían ganadores en la lotería de la primitiva, por cierto no acertó ni uno.
María es un ser de novela, es algo mágico casi como para conservarla dentro de un paisaje de una bola de cristal y de vez en cuando sacudirla bien para que deje de conjurar y de querer introducir sus filtros amatorios por donde pasa pero se hace de querer, en su ternura de escoba (la cual maneja con soltura y sabe arrear como un Jedai) sus ojos te muestran mas allá de un espacio inviolable, en una caja fuerte de pensamientos que se abren bien poco, efecto secundario de tanto girar el palo en la marmita. Intenta con ella construirse un chalet adosado entre su cabeza y su corazón para que nada del exterior rompa su equilibrio y locura.
Ahora en breve cumplirá los treinta y nueve y ya esta ahorrando para cuando a los cuarenta pida la jubilación anticipada porque según ella en esas edades las brujas empiezan a encorvarse, a salirle las verrugas por todo el cuerpo con sus pelos acompañantes y la nariz empieza a mostrar su faceta aguileña y pronunciada, sus pechos empiezan a deshojarse hasta el cinturón de la cintura y sus dientes parecerán el relieve de una ciudad anocheciendo. Aun a pesar de esas circunstancias María es un pelotazo autentico, de poco maquillaje a cara lavada la mayoría del tiempo, es así con su alma, como un cristal limpio y aunque comer galletas de larvas de gusano o perseguir abejas para que le claven el aguijón dicen muy mal de ella en el fondo, muy en el fondo es un maravilloso ser humano.

Posdata: si no vuelven a saber nada de mi después de publicar esto es que esa jodida y cabrona bruja me ha recitado un conjuro y obligado a punta de varita mágica a convertirme en su esclavo o en su zombie sexual danzante, ruego para que ni lo primero ni lo segundo entren dentro de la ecuación, buen día compañer@s.