La presa

Cuando te sientes la presa de cuatro paredes cedes la libertad, la dejas ir sin cuestionartelo y te haces un favor olvidando que existe y que pudiste obtener de ella momentos de felicidad. La libertad tan cual la definimos es el paritorio de sonrisas y el apartado ideal de las conquistas del mejor momento de cada persona. Pero cuando no tienes esa puerta, ese embudo que te lleve libremente hacia otros canales, sensaciones, la matas y mueres mentalmente como una aguja en un pajar. Cuando se presume de tener mas libertad que nadie, que se tiene el privilegio de dominarla al antojo es cuando mas lejos estas de ella, mas aguja, y ya no hay brillo en tu mirada, no hay palabras que te den la satisfacción de sentirte libre, porque es una utopía que jamás tenemos en nuestras manos, es como la música que se desvanece según se alejan sus notas, no las percibes. ¿Qué es la libertad entonces?, !una celda¡, no tiene un tamaño, es ciega, ¿en que momento pensamos que es nuestra?, no existe tal fe.