Verdades como puños

El primer viernes de Febrero donde el viento y la lluvia se ha llevado no solo parte de lo material de lo que rodea mi cueva, también se ha llevado parte de mi. Me ha dejado sin mas sueños que las realidades, aquellas que no puedo afrontar, sin dinero, sin salud, sin trabajo, sin ese amor que aunque fuese debajo de un puente te diese calor como antaño e hiciese de la compañía menos puñetera, menos dolorosa.
Tengo tantas cicatrices marcadas a fuego en mi mente que me entristece envejecer solo, un miedo que se acentúa con el paso de los meses y con el paso de esas fechas especiales que me recuerdan todo lo que perdí por el camino y no volverá jamás. Algunas personas no se dan cuenta del daño que han hecho con sus acciones, cuanto pueden echar por tierra las ilusiones de un corazón que realmente creyó en la vida, y en el futuro.
Con este tiempo tan malo es imposible volver a colgar sobre los hombros la mochila y escaparme tanto de cuerpo y mente por las carreteras que no llevan a ningún lugar fijo, solo donde encuentras otras personas que están sin nada como yo y aprovechan el poco aire que les queda para dejar unas líneas, unas fotografías, un pensamiento antes de morir en el más absoluto silencio, en un lugar donde la locura y la vergüenza se dan la mano con las lagrimas del penitente, los que somos parias de la sociedad, incomprendidos románticos de la libertad y el amor verdadero.
Un día me dijeron que nunca podría estar en un mismo sitio mucho tiempo, que nadie podía atarme porque necesitaba volar libre de un lugar a otro, quizás nunca entendieron el interior de mi ser y la necesidad aunque ya va siendo tarde de sonreír mirando a los ojos y no a viejas fotografías, ni a maquinas suplicantes a distancia.
Es un día de lluvia, y como dice el refrán nunca llueve a gusto de todos.

Tu

Me he puesto a llorar como un chiquillo al ver tu fotografía, hace tantos años que te fuiste que no se si es dolor lo que siento o arrepentimiento por no irme contigo. Tu muerte supuso para mi un montón de años de dolor y de no ser capaz de ver más allá de mis pupilas. Y es que te echo tanto de menos que me ahogo en nuestros recuerdos.
Cada vez que vuelvo a Vigo y subo a nuestro sitio preferido “el Castro” es como una procesión interna al lugar donde más veces nos besamos sin contar nuestro piso al lado de Povisa, sin contar los conciertos de Castrelos o los paseos por Laxe o Bouzas, la Piedra, Gran Vía, la ciudad de las Cíes, de Samil, de tus caballos forjados, de los pubs, de tu maravilloso encanto. Del cine de la plaza Elíptica y del Jamaica, de tus cabellos rubios, de tus ojos rasgados nipones azules.
Has sido la única mujer en mi vida que supo coger todas mis vivencias y hacerlas tuyas y aunque la enfermedad mancillo tu cuerpo por un error no forzado y me repetías que me alejase de ti y empezase una nueva vida yo estuve a tu lado hasta el final, hasta el último beso, por que te amaba, por que eras parte de mi, y siempre lo has sido, siempre lo seras.
Te acuerdas cuando hacíamos la ruta de las playas del Morrazo , intentando cruzar de playa en playa desde las rocas, nadando, andando y llegábamos cansados a Marín, nos pillábamos una habitación en el desaparecido hotel Libertad y nos pasábamos la noche haciendo el amor, con gusto, con una calma serena, con la complicidad de tu ser maravilloso.
Los años a tu lado significaron olvidarme de aquellas mareas en el mar a bordo del Esperanza Menduiña, de mi paso por la Bat 21 de artillería antiaérea en el Ramix 94, de que me pidieras que me casara contigo cuando estaba en Irún camino de París dando la vuelta al momento porque tu eras mas importante que mis viajes por el mundo, que mis vivencias y mis fotografías, tu eras mi propia carne y mi riego sanguíneo, eras mi aliento y mis suspiros.
Y siento en el alma que no nos diese tiempo a tener cachorros de ojos rasgados con cepa Celta, y sentiré toda mi vida lo poco que el destino te ha dado en esta vida, quizás en la siguiente sea más justa y si me reencarno contigo, por favor buscarme porque yo haré lo mismo, te buscare porque a pesar de que los años pasan como losas nunca he dejado de amarte, a mi modo, en silencio, a veces incluso desde la soledad más desesperante, pero he sido fiel a tu recuerdo, a la promesa de que siempre perduraras en mi, como cuando dibujabas, te acuerdas del retrato que me hiciste con la gorra hacia atrás, jajajajaja, aún lo conservo, uffff me vas a volver a hacer llorar… y se que estarás riñendome porque siempre te gustaba mi sonrisa y verme feliz.
Hoy te sigo conservando dentro de mi. Y no es fácil mi vida y se que te preocupas por que estoy solo, pero al menos después de tantos años tú aún sigues en mi y se que si un día me voy y la justicia divina es aceptable nos volverá a emparejar y a perdonar todos los pecados que cometí después de vivirte a ti.
わたしは、あなたを愛しています