Cámara

Me enfocas y me retratas, me saludas distante, cámara. Y haces de tu noticia la prisión de mi vida, que por unos segundos grabados renuncio yo a los míos y me haces inmortal, ¿con que derecho?, no lo veas como algo normal. Me has dejado en cinta, carrete embobinado, preso como reliquia del pasado y me enterraras tras positivarme y lanzarme al espacio, donde un satélite me recogerá y me fundirá en microondas, sin vástagos, que peligro. Luego me abandonaras, en las estanterías telarañicas preñadas de polvo y de gafas de culo de botella, un numero, un par de letras y nuestro divorcio se consuma, adiós cámara, pero no te olvides, yo te vi primero.

Buscando el momento

 
Te quiero
me quieres…
Y pensar que tu y yo somos lo mismo.
Que nada nos impone.
Identidad, sentido común entre lanzas de palabras hirientes.
No oculto el ansia de la vida, sería un desprecio a todo lo que se mueve dentro de mi visceralmente,
pero los días son hermosos en su contexto ¡pero tan cortos! …
Día 1: Amar.
Día 2: Amar.
Día 3: Amar… y los días van pasando
Día 3.457: Amar.
Se ama desde que se nace y ves la luz fuera de un ser al que amaras, amas al crecer y ver la vida, a tu primer romance, amas por encima de lo que te dicen a quien más te gusta.
Día 9.856: Amar y amar.
¿Acaso no es a lo que venimos a este mundo?
Tu vientre,
ese mar suave con un remolino de algodón.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El faro de mi locura

Si te asomas a mi interior, niña de los ojos grandes veras como mi corazón se llena de luz. Aunque prefiera la noche porque puedo sentir el silencio en mi mente y aproximarme mas a ti, esa luz no es para nada parte del sol, es tu mirar, tan llena de alma. Y en la oscuridad resplandeciente puedo contar con la intimidad y cruzar los puentes sin necesidad de barcas, solo de tu mano y dejándome llevar paso a paso. Superando los obstáculos de los pretendientes a Reyes de un paraíso que solo tus ojos grandes llegan a contemplar, donde me dejas vivir, me dejas en el pensar. Y estoy orgulloso de la melodía cerrada que acompaña nuestra aventura porque inexistente es un clamor. De entre todas niña, tus ojos grandes, son el faro de mi locura.  

El evento

Marco Arrogueitízia disfrutaba de sus últimos días sobre la tierra, el no lo sabia pero se iba a morir. Tan rápidamente como vino al mundo, entre los dolores de su madre, en sus propios dolores. En esas horas previas su vida era un evento, lo tenía todo programado para asistir a todos los momentos de su vida como si fuesen tanto o mas importantes que respirar, que salir a comerse al mundo, de protestar por lo inviable de la situaciones de miles de jóvenes como el. Era un líder.
Marco vivía en Madrid y le encantaba su ciudad sin saber que sería su condena por un sistema impuesto por unos políticos que acabaron con una sanidad publica eficiente, gratis y universal. Cuando su cuerpo se desplomo paseando por la sierra, no había helicóptero medico, ni ambulancia. El desespero de sus amigos por llevarlo a un centro medico fue inútil, estaban cerrados. Marco no llegaría jamas al hospital, su ultimo suspiro fue en la parte de atrás de un coche abrazado por dos de sus amigos, por sus lagrimas, por su enfado contra un sistema solo para ricos, donde la mano de obra barata solo tenia derecho a no enfermar para no sucumbir, no eramos nada.
Marco quizás lo sepa, su muerte fue “el evento” de su vida patrocinado por la corrupción y el despotismo de unos pocos que se benefician del sufrimiento humano, que impregnan la codicia en su lecho de muerte.

Marco somos todos.