De las cosas limpias

Que pocas palabras

me quedan en la boca,

como voluntad sana

del último humano loco.

Buscando la mirada

que haga nacer al niño

que perdió toda inocencia

en su primer baño de sangre.

Ya no reparto alegrías

ni cuando digo te quiero

afilo mis codos en punta

es más importante no ser presa.

Toca apretar los dientes

desde el cordón umbilical sabía

que no todo lo blanco es negro

ni lo negro es el principio del pozo.

In-humano-off

Desgarrada,

mi mente en láminas

los sesos crudos,

en una corriente continua.

En brazos, un cuerpo

que no distingo del mío,

como pimientos picantes

adobo para carroñeros.

Como un zorro en celo

cuchillo en mano,

costando un mundo por llegar

sin importar una mierda.

Vagando en la miseria

de no poder hacer nada,

los mordiscos más profundos

son los que dicen la verdad.